18 agosto, 2026 11:41
El Centro de Comercio, Industria y Servicios de Concordia (CCISC) presentó un nuevo análisis sobre la evolución de la situación de las pequeñas y medianas empresas de la ciudad, a partir de una encuesta realizada durante el primer semestre de 2026. El relevamiento reunió las respuestas de 115 participantes de los sectores comercial, industrial y de servicios y permitió comparar los resultados con mediciones efectuadas por la institución en años anteriores.
Uno de los principales indicadores relevados es el nivel de actividad. El 60% de las empresas consultadas definió su situación actual como “parcialmente activa”, mientras que el 33% manifestó encontrarse “completamente activa”. El 7% restante señaló que se encuentra sin actividad, reflejando un escenario todavía marcado por las dificultades para sostener el funcionamiento pleno de los negocios.
La evolución de las ventas constituye uno de los datos más significativos del estudio. En comparación con el primer semestre de 2025, el 69,6% de los encuestados manifestó haber sufrido una caída en sus ventas.
Dentro de ese grupo, el 42,6% registró una disminución de entre el 1% y el 25%; el 15,7% informó una caída de entre el 26% y el 50%, mientras que el 11,3% señaló un retroceso superior al 50%.
En sentido contrario, el 13,9% de las empresas indicó haber mejorado sus ventas: un 9,6% registró un crecimiento de entre el 1% y el 25%, y un 4,3% tuvo una mejora de entre el 26% y el 50%. A su vez, el 16,5% afirmó haber mantenido el mismo nivel de ventas que durante el primer semestre del año anterior.
La encuesta también refleja cambios en las modalidades de comercialización. El 58,3% de las empresas consultadas afirmó realizar operaciones online. Para el 34,8%, las ventas electrónicas representan entre el 1% y el 25% de sus operaciones; para un 8,7%, entre el 26% y el 50%; otro 8,7% concentra entre el 51% y el 75% de sus operaciones en este canal, mientras que el 6,1% indicó que las ventas online representan entre el 76% y el 100% de su actividad.
En tanto, el 41,7% todavía no realiza operaciones comerciales en línea, lo que evidencia que la digitalización continúa siendo un proceso en desarrollo entre las empresas locales.
Respecto del intercambio comercial con consumidores uruguayos, el 64,3% consideró que su incidencia en la actividad es nula. Un 29,6% la calificó como baja y positiva, mientras que el 4,3% señaló una incidencia baja y negativa y apenas el 1,7% la consideró alta y positiva.
El relevamiento también puso el foco en el endeudamiento y el cumplimiento de obligaciones fiscales. Frente a la consulta sobre el pago de impuestos y tasas correspondientes al período enero-junio de 2026, el 50,4% afirmó haberlos abonado en su totalidad, mientras que el 40% manifestó haber realizado pagos parciales. El 9,6% reconoció no haber podido efectuar esos pagos.
En cuanto a las deudas acumuladas de años anteriores, el 67,8% aseguró no mantener obligaciones pendientes por impuestos o tasas, mientras que el 32,2% indicó que todavía arrastra deudas de períodos anteriores.
El informe también analiza el escenario laboral de las empresas que cuentan con personal. Consultadas sobre la conflictividad registrada durante 2025, el 71,5% respondió que no tuvo conflictos laborales, mientras que el 28,4% indicó haber atravesado situaciones de conflictividad.
El acceso al financiamiento bancario constituye otro de los aspectos incluidos en la serie histórica de la encuesta, que busca observar cómo fue variando la posibilidad de las empresas de acceder a líneas de crédito a lo largo de los últimos años.
A pesar del escenario complejo, las expectativas empresariales no son completamente negativas. Consultadas sobre cómo imaginan la situación de sus negocios durante los próximos 12 meses, el 43,5% espera mantenerse igual, mientras que un 27% considera que estará mejor.
En los extremos se ubican un 20% que anticipa un escenario peor, un 5,2% que espera estar mucho mejor y un 4,3% que proyecta una situación mucho peor.
Los resultados del CCISC muestran así una realidad empresarial atravesada por una actividad todavía debilitada y una fuerte caída de las ventas, pero también por procesos de adaptación, como la incorporación de canales digitales de comercialización. Al mismo tiempo, las dificultades para afrontar obligaciones fiscales y la necesidad de financiamiento continúan siendo factores relevantes para el funcionamiento de las empresas.